El juzgado 120 penal municipal de Bogotá emitió una medida provisional que ordena al candidato presidencial Abelardo de la Espriella abstenerse de usar o exhibir la camiseta de la Selección Colombia en su campaña electoral, en piezas publicitarias y en redes sociales. La decisión reaviva el debate sobre el uso de símbolos deportivos en política, en un momento de alta tensión entre aspirantes y con la campaña electoral entrando en una fase clave.
La decisión judicial
La jueza 120 Penal Municipal con Función de Conocimiento de Bogotá Aura Luz Forero concluyó que el uso político del emblema deportivo nacional podría afectar derechos fundamentales como la igualdad, la no discriminación y la libertad de elegir y ser elegido. El demandante, Wilman Ramiro Bocanegra Calderón, argumentó en su tutela sentirse discriminado y estigmatizado por el uso de la camiseta de la Selección en la campaña presidencial de De la Espriella y de su partido Defensores de la Patria.
Según el despacho judicial, la camiseta de la Selección Colombia fue concebida para escenarios deportivos y su utilización como elemento distintivo de una campaña electoral altera el propósito para el cual fue creada. El uso reiterado del símbolo en actos proselitistas genera una identificación de la selección con una candidatura específica y compromete la neutralidad que debería rodear a los símbolos que representan a todos los colombianos.
La resolución exige a De La Espriella y a su partido «abstenerse de manera inmediata de utilizar o exhibir en su campaña y publicidad, en redes y medios, la camiseta oficial de la Selección Colombia». Además, el juzgado prohibió vincular la pertenencia nacional o deportiva a la adhesión a su candidatura, o utilizarla para estigmatizar, calificar despectivamente o atacar a quienes se identifican con ideas de izquierda o piensan diferente.
Qué provocó la controversia
La controversia comenzó el 31 de mayo de 2026, cuando el candidato presidencial Iván Cepeda, segundo en las presidenciales con más de 9,6 millones de votos (40%), denunció públicamente el uso de la camiseta por parte de De la Espriella, quien lideró el preconteo con más de 10,3 millones de votos (43%). Cepeda afirmó que «La Selección Colombia es de todos los colombianos» y que su uso con fines electorales es un «acto claramente oportunista».
En su carta dirigida a la Federación Colombiana de Fútbol (FCF), Cepeda advirtió que la prenda es un símbolo nacional que debería tener restricciones comerciales y políticas. La FCF respondió el 31 de mayo aclarando que no tiene facultades legales para restringir el uso de la indumentaria oficial de la tricolor, pues es una entidad privada que no puede limitar el uso de una prenda de vestir que cualquier ciudadano puede adquirir libremente.
La polémica se encendió cuando se conoció que De la Espriella y parte de su militancia habían usado la camiseta de la Selección Colombia como prenda distintiva en actos y mensajes de campaña, en un contexto en el que el candidato ha insistido en un discurso de patriotismo y unidad nacional. En varias piezas y apariciones públicas, la camiseta apareció asociada a su marca política, incluso con un tigre, símbolo recurrente en su comunicación.
La posición de la FCF
La Federación Colombiana de Fútbol respondió que no distribuye la camiseta y que no participa en política, aunque reiteró llamados previos para que sus signos distintivos no se utilicen con fines comerciales ni electorales. En su pronunciamiento, la entidad también invitó a mantener al margen de los debates políticos a la Selección, sus jugadores y sus símbolos.
Un antecedente relevante es que la FCF ya había advertido antes sobre el uso indebido de la camiseta en campañas políticas y comerciales, especialmente a raíz de casos que llevaron a reforzar la protección de la marca y a recordar que el fútbol debe permanecer al margen de la propaganda partidista. Ese contexto ayuda a entender por qué el tema llegó con tanta rapidez a los estrados judiciales.
Relevancia política
La discusión ocurre en plena campaña presidencial y, por tanto, no solo afecta la imagen del candidato, sino también la estrategia de comunicación de su movimiento. En política, los símbolos importan: una camiseta, una bandera o un color pueden activar emociones, identidad y sentido de pertenencia con más rapidez que un programa de gobierno.
En este caso, el impacto es mayor porque la camiseta de la Selección Colombia suele percibirse como un elemento transversal, compartido por distintas regiones, clases sociales y corrientes ideológicas. Cuando un símbolo de ese tipo se usa en campaña, la conversación se desplaza de la propuesta electoral al terreno del mensaje emocional y de la disputa por la representación de la patria.
