La Misión de Observación Electoral (MOE) presentó un estudio técnico que pone en jaque una de las tesis más repetidas tras la segunda vuelta presidencial de 2026: la del voto fusil o constreñimiento electoral en zonas con presencia de grupos armados ilegales.
Qué encontró el estudio de la MOE
El informe, titulado «La paradoja del voto cautivo» y divulgado el 14 de julio, analizó los resultados de 975 municipios con puestos de votación rurales en Colombia, de los cuales 557 —el 57 por ciento— registraron presencia de al menos un grupo armado ilegal. De ese universo, 375 municipios tienen un único actor armado dominante, mientras que en 210 confluyen varias estructuras de manera simultánea, un dato que la organización interpreta como señal de fragmentación del conflicto y no de hegemonías capaces de imponer una orientación política uniforme.
El primer ejercicio estadístico de la MOE midió la fuerza de la relación entre la injerencia armada y la votación obtenida por cada candidato mediante coeficientes de determinación, que oscilaron entre 0,0184 y 0,0915 en una escala de 0 a 1. En términos prácticos, esto significa que la presencia de grupos armados no explica las variaciones del voto rural observadas en esos territorios, según la organización.
El desglose por tipo de grupo armado
El segundo análisis de la MOE desagregó los resultados según el actor armado dominante en cada municipio, y allí aparecen datos que contradicen directamente la lectura del direccionamiento del voto.
- En los 97 municipios con control hegemónico del ELN y su estructura Comuneros del Sur, De la Espriella ganó en 64, con un promedio del 79,28 por ciento.
- En los 163 municipios bajo dominio del Ejército Gaitanista de Colombia (EGC) y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), de origen paramilitar, Cepeda apenas obtuvo 68 victorias con promedios cercanos al 66 por ciento.
- En los 10 municipios con control hegemónico de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), la Segunda Marquetalia y el Frente 57, Cepeda ganó en 8, con un promedio del 90,02 por ciento.
Este último caso, ubicado en la Orinoquía y la Amazonía, es la única excepción al patrón general. La MOE lo atribuye a la articulación de opciones progresistas en la periferia más que a la coacción armada, aunque advierte que ese margen requiere análisis adicional.
Solo dos municipios con comportamientos atípicos
El tercer estudio, elaborado con el modelo histórico de la MOE vigente desde 2007, identificó comportamientos verdaderamente atípicos únicamente en dos municipios del Cauca: Jambaló y Toribío. Según la organización, esas cifras no se explican por presión armada, sino por la fuerza de las organizaciones indígenas de base y su vínculo con agendas como la implementación del Acuerdo de Paz.
De hecho, el propio senador Iván Cepeda Castro citó estas conclusiones para defender la legitimidad del voto rural y rebatir los señalamientos de fraude o constreñimiento formulados por sectores de oposición. En paralelo, la MOE atribuyó el aumento de participación en departamentos como Chocó, Putumayo y Nariño a la instalación de nuevos puestos de votación y a una mayor movilización ciudadana, no a presiones armadas.
La otra cara: las denuncias de anomalías
El pronunciamiento de la MOE no surge en el vacío. Semanas antes de la segunda vuelta, una investigación conjunta del Instituto de Ciencia Política (ICP) y la Fundación Colombia 2050 había detectado 504 puestos de votación con anomalías estadísticas fuera de Bogotá, en un universo de 361.313 sufragios revisados en zonas de alta complejidad de orden público.
Ese informe catalogó como atípicos los puestos con participación superior al 90 por ciento (o inferior al 15 por ciento) y con dominio absoluto de un candidato ganador, con votaciones superiores al 83,62 por ciento en el percentil 90. Además, más de 200 veedores reportaron restricciones a la movilidad, carnetización forzada y exigencia del certificado de votación bajo amenaza de sanciones, según ese documento. El mapa de la atipicidad se concentró en el litoral Pacífico, Putumayo, la Amazonía, la Orinoquía, el Catatumbo y subregiones de Antioquia, Sucre, Córdoba, Bolívar y Meta.
Qué dice la MOE sobre esa tensión
Pese a desmentir estadísticamente la tesis del constreñimiento generalizado, la propia MOE reconoce que existen riesgos reales de control social en distintos territorios y llama a mantener el seguimiento de esas conductas de cara a las elecciones locales de 2027. El informe cierra con una advertencia explícita: «Insistir en la analogía de la violencia para explicar cualquier dinamismo en el comportamiento del electorado rural no solo es metodológicamente impreciso, sino profundamente estigmatizante», señaló la organización.
Esta discusión se enmarca en un contexto de riesgo electoral que la propia MOE había advertido meses atrás. En mayo, la actualización de su Mapa de Riesgo Electoral identificó 386 municipios en riesgo por factores de violencia, con Cauca y Antioquia como las zonas más críticas. Y en su informe preliminar sobre la segunda vuelta, la organización subrayó una concordancia del 99,99 por ciento entre el preconteo y el escrutinio, lo que calificó como evidencia de «alta simetría técnica y trazabilidad» en el proceso.
La lectura política del debate
El choque entre ambos estudios ha derivado en consecuencias políticas concretas. En Medellín, un concejal que propuso bombardear comunidades donde ganó Cepeda —invocando precisamente la tesis del voto fusil— enfrenta ahora una investigación de la Procuraduría por sus declaraciones. Analistas de La Silla Vacía también han señalado que la influencia armada en los resultados de la Amazonía no es concluyente, dado que Cepeda también ganó en 24 municipios de esa región sin riesgos identificados.
| Fuente del análisis | Universo estudiado | Conclusión principal |
|---|---|---|
| MOE – «La paradoja del voto cautivo» | 557 municipios rurales con injerencia armada | No hay correlación estadística entre presencia armada y resultados |
| ICP y Fundación Colombia 2050 | 504 puestos de votación, 361.313 sufragios | Patrones atípicos compatibles con constreñimiento |
| MOE – Modelo histórico desde 2007 | Todos los municipios rurales analizados | Solo 2 municipios (Jambaló y Toribío) con anomalías reales |
El debate sobre el voto rural y la influencia de los grupos armados en las urnas colombianas seguirá vigente mientras se acercan las elecciones locales de 2027, con la MOE insistiendo en la necesidad de un análisis riguroso que evite estigmatizar a comunidades enteras por su comportamiento electoral.
Consulte informe de la MOE aquí.
Fotoportada: Facebook/GiroProgresista
