El presidente Gustavo Petro se reunió este 3 de febrero con su homólogo Donald Trump en la Casa Blanca, marcando un giro histórico en las relaciones bilaterales Colombia-Estados Unidos tras un año de tensiones diplomáticas sin precedentes. El encuentro, que se extendió por más de dos horas a puerta cerrada en el Despacho Oval, concluyó con acuerdos en materia de narcotráfico, cooperación energética y mediación regional, alejando los temores de una escalada en el conflicto entre Bogotá y Washington.
De los insultos al diálogo: el camino hacia la distensión
La reunión representa un cambio dramático en la dinámica entre ambos mandatarios. Durante meses, Trump había acusado públicamente a Petro de ser «narcotraficante» y amenazó con operaciones militares en territorio colombiano, similares a las ejecutadas contra Venezuela. Por su parte, el presidente colombiano había denunciado las acciones de Washington como ataques a la soberanía latinoamericana y llamó al mandatario estadounidense «cómplice del genocidio» en Gaza.
El punto de inflexión llegó el 7 de enero de 2026, cuando ambos líderes sostuvieron una conversación telefónica de 55 minutos que sentó las bases para la reconciliación. Tras ese contacto inicial, Trump invitó formalmente a Petro a la Casa Blanca y confirmó que el encuentro sería «beneficioso para Colombia y Estados Unidos».
Acuerdos en narcotráfico y cooperación regional
El tema central del encuentro fue la lucha contra el narcotráfico, prioridad máxima de seguridad nacional para la Administración Trump. Petro presentó mapas, videos, datos e informes de inteligencia para demostrar los esfuerzos de su gobierno en la erradicación de cultivos ilícitos y la captura de capos del narcotráfico. El mandatario colombiano enfatizó que durante su administración se han incautado más de 2.840 toneladas de cocaína, cifra récord en la historia del país.
Uno de los aspectos más significativos fue la entrega de una lista de capos del narcotráfico de «primera línea» que operan desde el extranjero. «La primera línea del narcotráfico vive en Dubai, en Madrid, en Miami… le pasé una lista al presidente Trump. Sus capos no están en Colombia, y hay que perseguirlos», declaró Petro tras la reunión. Este enfoque marca un desplazamiento estratégico hacia la persecución de capitales y mandos internacionales, en lugar de centrarse exclusivamente en campesinos cocaleros.
El gobierno colombiano también presentó su programa de sustitución voluntaria de cultivos, que busca reemplazar 5.000 hectáreas de coca por chocolate y otros productos agrícolas, con verificación de hectáreas erradicadas «de raíz». Esta estrategia apareció como alternativa viable frente a la erradicación forzada tradicional preferida por Washington.
Venezuela, energía y extradiciones
Además del narcotráfico, ambos presidentes discutieron la posible participación de Colombia en la transición democrática de Venezuela y oportunidades de exportación de petróleo venezolano a través de Ecopetrol, la petrolera estatal colombiana. Esta conversación adquiere relevancia tras la captura del dictador Nicolás Maduro por parte del Pentágono el pasado 3 de enero, operación que inicialmente generó críticas de Petro pero que posteriormente contribuyó a su acercamiento con Trump.
Como gesto de buena voluntad antes del encuentro, el presidente colombiano anunció la extradición a Estados Unidos de alias Pipe Tulúa, jefe de la banda criminal La Inmaculada, preso en Colombia desde 2015. Esta decisión fue interpretada como un esfuerzo por demostrar compromiso en la cooperación bilateral en materia de seguridad.
La conversación también incluyó una ruta de reactivación económica en la frontera colombo-venezolana, con impactos directos sobre el Catatumbo y el corredor del suroccidente, buscando «quitarle base social al negocio ilícito» mediante desarrollo de infraestructura y generación de ingresos legales.
Evaluaciones positivas y réditos políticos
Al finalizar el encuentro, Trump lo calificó como «fantástico» y confirmó que alcanzaron un acuerdo sobre narcotráfico: «Sí lo hicimos. Trabajamos en ello y nos llevamos muy bien». Por su parte, Petro evaluó la reunión con un «nueve sobre diez» y destacó que «no vi las contradicciones que intuía a través de la prensa».
El mandatario colombiano recibió obsequios simbólicos de Trump, incluyendo su libro autobiográfico con la dedicatoria «Eres fantástico» y una fotografía con el mensaje «Gustavo, un gran honor. Amo a Colombia». También recibió una gorra roja con el eslogan «Make America Great Again», a la que Petro agregó una ‘s’ para enfatizar «Américas».
Desde la perspectiva política interna, el presidente colombiano sale reforzado del encuentro a seis meses del fin de su mandato y a cuatro meses de las elecciones presidenciales. La reunión exitosa desactiva uno de los principales argumentos de la oposición en plena campaña electoral y demuestra su capacidad de gestión diplomática en un contexto de alta tensión.
Implicaciones para la relación bilateral
El encuentro representa un respiro crucial para las relaciones Colombia-Estados Unidos, vínculo estratégico donde Washington es el principal socio comercial de Bogotá, destino del 30% de las exportaciones colombianas. Además, más de tres millones de colombianos residen en territorio estadounidense y envían remesas superiores a los 13.000 millones de dólares anuales.
La cooperación en seguridad también resulta fundamental para Colombia, que enfrenta violencia creciente y requiere inteligencia y tecnología norteamericana para combatir grupos armados ilegales. Estados Unidos, por su parte, necesita a Colombia como aliado firme contra el crimen organizado transnacional y como socio estratégico en una región convulsa.
Fotografias – Presidencia de la República.
