El expresidente Álvaro Uribe Vélez volvió a lanzar duras críticas contra Carlos Suárez, estratega de la campaña de Abelardo de la Espriella, en medio de la resaca política que dejaron las presidenciales de 2026. La pelea pública, que ya venía escalando desde la primera vuelta, volvió a encenderse tras las declaraciones de Suárez sobre el fin de la hegemonía uribista y por nuevos señalamientos de Uribe sobre supuestas maniobras de guerra sucia digital.
Qué pasó
La controversia tomó fuerza luego de que Uribe reaccionara a una entrevista de Suárez en la que el estratega sostuvo que el país vivió “el fin de un ciclo” político asociado al uribismo. Desde ahí, el exmandatario respondió en su cuenta de X con insultos directos y acusaciones sobre supuestos vídeos difamatorios y estrategias de desprestigio contra su familia.
El Colombiano reportó que Uribe llamó a Suárez “bandido”, “cobarde” y “solapado”, y que lo acusó de financiar piezas audiovisuales difamantes y de hacer “marketing político sucio”. En paralelo, Caracol Radio informó que Uribe insistió en que Suárez habría facilitado reuniones entre Iván Cepeda, Piedad Córdoba y exparamilitares extraditados, argumento que el expresidente ha repetido en sus mensajes públicos.
El centro de la disputa
La figura de Carlos Suárez quedó en el centro del choque porque no solo fue uno de los cerebros de la victoria de De la Espriella, sino también un actor visible en la disputa interna de la derecha durante la campaña. Según El Colombiano, Suárez afirmó que Paloma Valencia representaba “un establecimiento político decadente” y que el uribismo perdió por aferrarse a “las fórmulas del pasado”.
Esa lectura cayó mal en el círculo uribista y motivó la nueva embestida del expresidente. Suárez, por su parte, sostuvo que Uribe lideró una “gavilla” contra De la Espriella y que sus intentos por frenar esa candidatura fueron en vano. La confrontación dejó de ser solo una diferencia estratégica y pasó a convertirse en una disputa por el relato de quién representa la renovación y quién encarna el pasado.
Origen del choque
El enfrentamiento no nació después de la elección. Desde abril de 2026, ya había alertas en el uribismo por la presencia de Suárez en la campaña de De la Espriella y por presuntas bodegas digitales, influenciadores pagados y mensajes para atacar a Uribe y a su entorno. Tomás Uribe incluso denunció en Caracol Radio que la campaña del ahora presidente electo estaría financiando influenciadores para golpear a la oposición.
En ese contexto, el nombre de Carlos Suárez se convirtió en una línea roja para el Centro Democrático. Uribe ya lo había cuestionado antes de la primera vuelta, pero la molestia se profundizó cuando el estratega empezó a hablar públicamente del cierre de ciclo del uribismo y del desgaste político de esa corriente.
Impacto político
La pelea tiene una lectura más amplia que la riña personal. Abelardo de la Espriella ganó con el respaldo de sectores cercanos al uribismo, pero su campaña no logró borrar del todo las tensiones con la estructura que lo acompañó tácticamente en la recta final. Esa fractura puede pesar en la construcción de gobernabilidad, especialmente en el Congreso, donde el nuevo gobierno necesitará acuerdos estables con partidos y bloques que no siempre comparten agenda ni liderazgos.
Además, el choque expone una discusión de fondo sobre el uso político de redes, la guerra de narrativas y la profesionalización de las campañas digitales. Las acusaciones de influenciadores, vídeos difamatorios y “bodegas” muestran cómo la disputa electoral se ha desplazado al terreno de la comunicación política en redes, donde las versiones se amplifican rápido y la verificación suele llegar tarde.
Las declaraciones de Uribe y Suárez dejaron instaladas varias preguntas sobre el grado de autonomía que tendrá el gobierno de De la Espriella frente a los sectores que lo respaldaron y sobre el papel real del estratega en la arquitectura política del nuevo poder.
También queda abierta la posibilidad de que estas acusaciones se trasladen al debate institucional y mediático, con nuevas respuestas del entorno de De la Espriella y con más presión sobre las relaciones entre el uribismo y la nueva Casa de Nariño. En el corto plazo, la disputa seguirá marcando la conversación pública dentro de la derecha colombiana.
