En un movimiento decisivo para el deporte capitalino, el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) ha tomado cartas en el asunto frente a la preocupante situación del gramado del estadio Nemesio Camacho El Campín. Tras las fuertes lluvias que azotaron a Bogotá a principios de febrero de 2026 y que dejaron en evidencia falencias críticas en el sistema de drenaje y el estado del terreno de juego, la administración distrital, liderada por el director Daniel García Cañón, realizó una visita técnica de emergencia este 3 de febrero. El objetivo fue claro: exigir cuentas y soluciones inmediatas al concesionario Sencia, encargado de la operación del escenario bajo el modelo de Asociación Público-Privada (APP).
La noticia cae como un bálsamo para la hinchada de los equipos tradicionales de la capital. La polémica sobre el uso mixto del estadio —entre conciertos multitudinarios y el calendario del Fútbol Profesional Colombiano (FPC)— ha sido un debate histórico en Bogotá. Sin embargo, la reciente visita técnica ha marcado un punto de inflexión. La premisa establecida por el Distrito es contundente: «El fútbol es la esencia de El Campín». Con esta declaración, se busca reordenar las prioridades de un escenario que, si bien es un activo cultural multipropósito, no puede sacrificar su función primaria: ser la casa de Millonarios y Santa Fe.
El Acuerdo: Fútbol primero, conciertos después
El resultado de la inspección técnica derivó en una serie de compromisos vinculantes que buscan mitigar el daño actual y prevenir futuros desastres logísticos. La gramilla del estadio El Campín ha sufrido un deterioro notable, una situación que el IDRD ya había advertido mediante informes técnicos desde septiembre de 2025. En aquel momento, los especialistas evidenciaron que el césped no conservaba las condiciones óptimas con las que fue entregado al concesionario en octubre de 2024.
Para corregir el rumbo, se establecieron tres pilares fundamentales en este nuevo acuerdo entre el Distrito y el privado:
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Plan de choque inmediato: Sencia activará una intervención de emergencia en las zonas más críticas del campo. El objetivo a corto plazo es garantizar que el partido de Millonarios, programado para este jueves, se dispute en condiciones dignas, salvaguardando la integridad física de los jugadores y la calidad del espectáculo.
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Suspensión temporal de eventos culturales: Se ha determinado que no se realizarán conciertos ni eventos masivos ajenos al fútbol hasta el próximo 27 de febrero de 2026. Esta ventana de tiempo es vital para permitir el descanso y la regeneración biológica del pasto.
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Restricción de agenda: Mirando hacia el mediano plazo, se acordó que en los próximos dos meses solo se autorizará un (1) concierto adicional. Esta medida busca blindar el calendario deportivo, especialmente ante los compromisos internacionales que se avecinan, como la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana.
Responsabilidad contractual y vigilancia administrativa
Es crucial entender el modelo de gestión actual. El estadio opera bajo un contrato de concesión, lo que transfiere la responsabilidad directa del mantenimiento de infraestructura y el cuidado del césped a Sencia. El Distrito, en su rol de garante del patrimonio público, ejerce la interventoría.
Daniel García Cañón fue enfático al señalar que la administración del alcalde Carlos Fernando Galán será implacable en la exigencia de estándares de calidad. «Exigiremos el óptimo estado de la cancha de El Campín, patrimonio del fútbol de Bogotá», afirmó el funcionario. Esta postura responde a una queja recurrente de la ciudadanía y la prensa deportiva, que han visto cómo el estado de la cancha fluctúa peligrosamente dependiendo de la carga de eventos de entretenimiento.
El informe de septiembre de 2025 es una prueba clave en este proceso. Al demostrar que el deterioro no es un hecho fortuito causado solo por la lluvia, sino un proceso acumulativo desde la entrega del escenario en 2024, el IDRD pone la carga de la prueba y la solución en el operador privado. La interventoría de la APP vigilará ahora con lupa cada paso del plan de recuperación, asegurando que los requerimientos no se queden en promesas, sino que se traduzcan en un terreno de juego de nivel internacional.
Impacto en el calendario deportivo y la imagen de Bogotá
La situación trasciende lo local. Bogotá, como plaza futbolera, se juega su prestigio en los torneos de la Conmebol. Tanto el cuadro ‘Embajador’ como el conjunto ‘Cardenal’ requieren un escenario que cumpla con los rigurosos estándares de la FIFA y la Conmebol para disputar sus partidos de copa internacional. Un campo en malas condiciones no solo afecta el juego, sino que expone a la ciudad a sanciones o a la vergüenza de tener que trasladar partidos de local a otras ciudades, un escenario pesadilla para las finanzas de los clubes y el ánimo de las hinchadas.
La decisión de priorizar el fútbol sobre los conciertos en estas fechas críticas envía un mensaje de tranquilidad a la Dimayor y a los clubes. Reconoce que, aunque la industria del entretenimiento en vivo es un motor económico gigante para la capital, el Estadio El Campín es, ante todo, un templo deportivo.
El desafío técnico: Drenaje y recuperación
Uno de los puntos más sensibles abordados en la visita fue la operación del sistema de drenaje. Las inundaciones recientes dejaron ver que, más allá del aspecto superficial de la grama, la capacidad hidráulica del campo para evacuar el agua estaba comprometida. El plan de mejoramiento presentado por Sencia deberá incluir no solo la resiembra o arreglo estético de las zonas peladas, sino la verificación profunda de los filtros y el subsuelo.
Bogotá, por su clima impredecible, exige una cancha «todo terreno». La tecnología de las canchas híbridas o los sistemas de drenaje asistido son estándares que la afición espera ver implementados y funcionando al 100% bajo la gestión de un operador privado especializado. La pausa de eventos hasta finales de febrero es la oportunidad de oro para demostrar que la APP puede responder con agilidad técnica ante la crisis.
Fotoportada: IDRD



